¿POR QUÉ EL RIACHUELO SIGUE CONTAMINADO? (II)

SIMILITUDES Y DIFERENCIAS ENTRE EL SANEAMIENTO DEL RÍO TÁMESIS DE LONDRES Y EL DE LA CUENCA MATANZA-RIACHUELO

Observatorio de Derechos Ambientales
Defensoría del pueblo
Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Por Antonio Elio Brailovsky
Titular del Observatorio de Derechos Ambientales

¿POR QUÉ EL RIACHUELO SIGUE CONTAMINADO?

Recordemos que la contaminación es una de las formas más tremendas y evitables del dolor humano. Hablar del Riachuelo nos obliga a incorporar una categoría aún poco utilizada entre nosotros, que es la noción de sufrimiento ambiental. Un tema como el que nos ocupa no puede quedar reducido a un conjunto de cifras sobre la calidad del agua, sino que tiene que estar centrado en lo que ocurre con los seres humanos afectados. Los estudios sobre el sufrimiento social son relativamente recientes y en muy pocos casos registran que los sectores sumergidos en la pobreza sufren, también, una peor calidad ambiental que el resto de la sociedad. Es decir que respiran aire y beben agua de peor calidad que los demás, comen alimentos dudosos y sus hijos juegan en tierra contaminada. Con frecuencia, se menciona la limpieza de la cuenca del río Támesis, en Gran Bretaña, como un importante antecedente para las gestiones relativas a la posible descontaminación de la cuenca Matanza-Riachuelo. El objeto de este trabajo es mostrar similitudes y diferencias entre ambas cuencas, en el medio natural y social, en las actividades contaminantes, en las estrategias de gestión y en la evolución histórica de sus interacciones. Este trabajo es una aproximación a la historia ambiental comparada. La historia ecológica o historia ambiental es un campo del conocimiento relativamente reciente y en continua expansión. Podemos destacar diversos antecedentes, que implican diferentes aproximaciones metodológicas.

Río Tamesis

El más sugestivo antecedente se encuentra en la inmensa obra de Fernand Braudel sobre el Mediterráneo en la época de Felipe II. En ese libro Braudel les quita el protagonismo a los reyes y las grandes figuras políticas y se lo otorga al Mar Mediterráneo. Hoy el desafío es actualizar un enfoque metodológico que ya tiene más de medio siglo. [02] INTRODUCCIÓN HISTORIA AMBIENTAL COMPARADA SANEAMIENTO DEL RÍO TÁMESIS – SIMILITUDES Y DIFERENCIAS CON LA CUENCA MATANZA-RIACHUELO [ 11 ] [ 12 ] DEFENSORÍA DEL PUEBLO DE LA CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES Desde el trabajo pionero de Morello y Gligo sobre América Latina, hasta el intento de abarcar en un solo volumen la historia ecológica del mundo (aunque obviando sus implicaciones sociales), pasando por las primeras investigaciones realizadas a escala nacional, y teniendo en cuenta los desarrollos teóricos de autores como Joan Martínez Alier, existe una amplia gama de perspectivas sobre la relación entre historia y ecología. La obra Memoria Verde de Brailovsky y Foguelman es la primera investigación de historia ambiental realizada a escala nacional. La historia ecológica o historia ambiental utiliza fuentes y métodos muy parecidos a los de la historia para describir las sociedades. Al ocuparse de las grandes temáticas de la ecología, como por ejemplo el impacto ambiental o el desarrollo sostenible, la historia ambiental se vale de los principales conceptos de las ciencias ambientales. La historia ambiental busca un balance entre el análisis de la naturaleza y de la historia. En esta actividad puede apoyarse por una parte en la historia social o en la historia urbana, pero poniendo el acento en los cambios producidos en el medio ambiente. Esta concepción considera que los temas ambientales no pueden tratarse en forma independiente del estudio de la sociedad que los genera. El ambiente no es un conjunto de temas separados de todo lo demás, sino la resultante de la relación entre naturaleza y sociedad. En este caso, lo relacionamos con el conjunto de las llamadas ciencias sociales, tomando como hilo conductor a la historia ambiental. La articulación de ciencias ha sido siempre el núcleo más complejo de las investigaciones ambientales. Son demasiados los ámbitos en los cuales se percibe al ambiente como la suma de información originada en ciencias diferentes, con escasos vínculos entre sí. Se hacía necesario encontrar y desarrollar un hilo conductor para la comprensión de las relaciones naturaleza-sociedad, que permitiera organizar conceptualmente al conjunto de la experiencia humana para el desarrollo de las concepciones ambientales, y en tal sentido la historia ambiental reveló un alto potencial integrador. En la medida que la historia es lo que nos hace humanos, la historia ambiental nos permite integrar el conjunto de la experiencia ambiental humana, con independencia de las ciencias particulares que hayan producido cada información utilizada. Como tal, requiere un comentario epistemológico. Así como la estadística es una herramienta indispensable de la historia económica, los testimonios gráficos, artísticos o literarios, son herramientas auxiliares de la historia ambiental. Señala Ricardo Ponte: () en la historiografía tradicional, la documentación gráfica, como planos históricos y mapas, ha solido usarse con la idea de ilustrar, con la intención de amenizar un texto, como podía hacerse con una fotografía o un grabado antiguo. Se desperdiciaba así la posibilidad de considerar a estos documentos gráficos como una fuente de información histórica en sí misma. SANEAMIENTO DEL RÍO TÁMESIS – SIMILITUDES Y DIFERENCIAS CON LA CUENCA MATANZA-RIACHUELO [ 13 ] La ciudad –agrega Ponte– es, por cierto, el escenario inevitable donde se desarrollaba “la otra” historia más tradicional. Pero los estudios que circulaban (y todavía lo hacen), no priorizaban “espacializar” la información de la que se daba cuenta en los textos o en el relato histórico. Se creía, y muchos historiadores lo siguen haciendo en su práctica habitual, que la historia es solo un relato que se narra. Basta ver los artículos científicos o los libros de historia contemporáneos para ver que, más allá de la teoría, en la práctica cotidiana de la historia, ésta es un relato sin apoyatura cartográfica o, al menos, no lo exhaustiva que podría ser. Razones de tipo económico –como que insertar ilustraciones de mapas o planos encarecen una publicación– pretenden excusar que no se recurra al apoyo de información cartográfica para vincular al texto. Pero, lo cierto es que el historiador tradicional no siente la necesidad de conectar lo que dice o lo que relata con el espacio donde se desarrolla, presuntamente, lo que se narra en el texto histórico. Para la historia tradicional, el lugar en el que ocurren los hechos puede ser considerado como casi irrelevante, ya que pone el acento en sucesos políticos y económicos que transcurren en períodos acotados. Por contraste, la historia ambiental es la historia del territorio y la de los fenómenos de larga duración que lo afectan. Esto implica un espacio físico en el cual se desarrollan los conflictos sociales y ambientales, (en períodos de tiempo que a menudo exceden la duración de la vida humana), y una forma de representación de ese espacio en la cultura local. El modo en que los contemporáneos de los procesos ambientales analizados los describen o los representan puede ser esencial para comprender su dinámica ecológica o el lugar que ella ocupa en la cultura de la época respectiva y, por consiguiente, en las actitudes sociales que llevarán a una gestión eficaz o no de los problemas ambientales. La primera diferencia importante entre el Támesis y el Riachuelo es la continuidad de la gestión y del reclamo social por la contaminación. La contaminación en Londres es un problema social calificado como importante y atendido casi sin interrupciones (salvo las Guerras Mundiales) desde por lo menos mediados del siglo XIX. Por el contrario, la preocupación por la contaminación del Riachuelo tuvo una evolución fuertemente discontinua. Del mismo modo, los estudios científicos realizados sobre la cuenca Matanza-Riachuelo fueron ocasionales. No respondieron a un plan predeterminado y no siempre fueron comparables entre sí, por el uso de metodologías diferentes. En cambio, no hay estudios científicos tan prolongados en el tiempo como los que se hacen en el Támesis, el principal río del Reino Unido. Los ingleses llevan midiendo la calidad del agua en Londres durante 140 años en forma casi ininterrumpida. Por supuesto, con el tiempo se fueron agregando parámetros. Los primeros en medirse fueron los nitratos, como indicador de contaminación cloacal. Durante ese período se realizaron numerosas obras públicas para atenuar la contaminación. Nunca dijeron que lo habían limpiado completamente, ni lo dicen ahora. Solo que bajaban sustancialmente la contaminación. Sin embargo, consideran que la mayor parte de sus fuentes de agua están “bajo serio riesgo”. Los actores sociales involucrados en uno y otro caso son muy diferentes. En el caso británico, el río atraviesa el área histórico monumental más emblemática de riqueza y poder de la ciudad, incluyendo la Abadía de Westminster y la sede del Parlamento. Su significación social es equivalente en Buenos Aires a la barranca que comienza en Parque Lezama y llega hasta un poco más allá de la Catedral de San Isidro. Este accidente geográfico une sitios emblemáticos como Plaza de Mayo, Plaza San Martín, Avenida del Libertador, etc., todos ellos alejados física y socialmente del Riachuelo. Por contraste, en Londres tanto Comunes como Lores han sido testigos cotidianos de su realidad ambiental durante los últimos siglos. Su capacidad de presión política es muy superior a la de las víctimas de la contaminación del Riachuelo, relegadas al patio trasero de Buenos Aires. El patio trasero de Londres también es ribereño del Támesis, pero aguas abajo de la gran ciudad. Tal vez por ese motivo, la limpieza del Támesis fue siempre un tema de aceptación casi unánime en la sociedad británica, sobre la cual hubo políticas públicas definidas, iniciadas por el Parlamento británico, casi sin oposición. Por el contrario, en el caso del Riachuelo el interés por su saneamiento fue tan escaso que se requirió una sentencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación para iniciarlo. La localización de Londres (considerada por algunos urbanistas como un error ambiental) responde a las necesidades del Imperio Romano de tener una base militar y portuaria cerca de la costa francesa, donde su ocupación ya estaba más consolidada. Las condiciones naturales son diferentes. El Riachuelo desemboca en el estuario del Plata, muy cerca del centro de Buenos Aires, mientras que el Támesis lo hace en el Mar del Norte, formando su propio estuario. El centro de Londres está a 62 kilómetros de la desembocadura del Támesis. En otras palabras, no hay población con una significativa capacidad de presión política cerca de su desembocadura. Esto condicionó proyectos que podían priorizar mejorar el tramo del río que se encuentra frente a la zona monumental de la ciudad. La cuenca del Támesis cubre un área de 13.000 kilómetros cuadrados (equivalente al 4 por ciento del Reino Unido). Es el hogar de más de 12 millones de personas (el 20 por ciento de la población de ese país). Genera el 25 por ciento del Producto Nacional Bruto. El uso del suelo es una mezcla de rural y urbano, dominado por la ciudad de Londres en el este de la cuenca. El Támesis es una de las zonas más secas del Reino Unido, con un promedio de precipitación anual de solo 690 mm

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