¿POR QUÉ EL RIACHUELO SIGUE CONTAMINADO?

SIMILITUDES Y DIFERENCIAS ENTRE EL SANEAMIENTO DEL RÍO TÁMESIS DE LONDRES Y EL DE LA CUENCA MATANZA-RIACHUELO

Observatorio de Derechos Ambientales
Defensoría del pueblo
Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Por Antonio Elio Brailovsky
Titular del Observatorio de Derechos Ambientales

[01] PRÓLOGO

Alejandro Amor Defensor del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

CUIDEMOS LA CASA DE TODOS
El objeto del tercer informe del Observatorio Ambiental de la DPCBA consiste en analizar las diferencias y parecidos entre la exitosa gestión ambiental sobre el río Támesis de Inglaterra, y el fracaso sobre nuestra Cuenca Matanza-Riachuelo. Un análisis semejante sólo puede llevarse a cabo si admitimos que el ambiente no es apenas la naturaleza que nos rodea sino el estado en que se encuentra la interacción entre la sociedad y el mundo natural. Es decir, al ambiente como esa dinámica que resulta de los intercambios entre la actividad económico-política del ser humano con “la casa de todos”, como señala el Papa Francisco. Así las cosas, cuando analizamos ambas cuencas es visible que se trata de geografías diferentes. Pero la gran diferencia entre una y otra no es la extensión, la fuerza de sus corrientes o las características de sus desembocaduras, sino el reclamo social y la gestión estatal, que en principio depende de la primera. En uno y otro caso los actores sociales involucrados son bien diferentes. El Támesis atraviesa el área más emblemática de riqueza y poder de Londres; de allí resulta una capacidad de presión político-social incomparablemente mayor a la de quienes son víctimas de la contaminación del Riachuelo. De esa dinámica resulta que la gestión ambiental sobre el río inglés ha tenido y tiene continuidad desde hace más de un siglo (salvo las dos Guerras Mundiales), mientras que la gestión sobre la Cuenca MatanzaRiachuelo se caracteriza por su discontinuidad. La continuidad en el caso Támesis ha dado como resultado que los indicadores, parámetros y planes de gestión son [ 8 ] DEFENSORÍA DEL PUEBLO DE LA CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES comparables entre sí, mientras que en el caso local los estudios no se guiaron por un plan determinado y se han utilizado y se siguen utilizando metodologías diferentes. Esto ha dado como resultado, como señala Antonio Brailovsky en su informe, que “en el Támesis se atiende a la contaminación de origen agropecuario, mientras que en el Riachuelo no se la tiene en cuenta… en el Riachuelo se autoriza a las fábricas el volcamiento de residuos peligrosos” pero en el Támesis están prohibidos. En el caso inglés se buscan los indicadores biológicos de contaminación en las zonas de máximo riesgo ambiental, mientras que en nuestro Riachuelo se los busca “en las áreas de mínimo riesgo ambiental”. En el Támesis se apunta al tratamiento completo de los desechos cloacales. En el Riachuelo solo al pretratamiento. Este flamante informe del Observatorio Ambiental empieza por recordarnos que “la contaminación es una de las formas más tremendas y evitables del dolor humano”. En efecto, si vamos a hablar de la Cuenca Matanza-Riachuelo tenemos que hablar de “sufrimiento ambiental”. Porque detrás de las estadísticas, de los informes técnicos o de los indicadores sobre calidad del agua o del aire, están las personas que padecen la devastación ambiental. Y así fue como empezó todo esto: en el año 2004 un grupo de vecinos afectados por la contaminación de la Cuenca le inició una demanda al Estado Nacional, la Provincia de Buenos Aires y la CABA, la conocida causa “Mendoza, Beatriz Silvia y otros c/ Estado Nacional y otros s/daños y perjuicios (daños derivados de la contaminación ambiental del Río Matanza – Riachuelo)”, que en 2008 fue motivo de un histórico fallo de la CSJN. Como el expediente no tenía un objeto penal, la CSJN dejó de lado los aspectos penales de la contaminación, lo cual nos coloca frente a una paradoja aparente: parecería que las personas se contaminan, enferman y eventualmente fallecen solo por obra y gracia de la naturaleza, sin intervención de los actores que contaminan o permiten que se contaminen el agua, el suelo y el aire de la cuenca. A su vez, el fallo dispuso que la Autoridad de Cuenca Matanza-Riachuelo (ACUMAR) debía llevar adelante un programa cuyos objetivos son: 1) Mejora de la calidad de vida de los habitantes de la cuenca, 2) Recomposición del ambiente en todos sus componentes (agua, aire y suelo) y 3) Prevención de daños con suficiente y razonable grado de predicción. Ahora bien, es público que las mandas de la sentencia de la CSJN no se cumplen. En 2016, por ejemplo, las ONGs que integran el cuerpo colegiado creado por mandato del supremo tribunal expresaron su preocupación por el incumplimiento de aspectos centrales del fallo y, entre otras cosas, solicitaron a la CSJN que se ordene realizar un mapa de riesgo ambiental en materia de salud que permita detectar potenciales peligros, actuar en consecuencia sobre las causas e identificar los daños a la salud SANEAMIENTO DEL RÍO TÁMESIS –

Río Támesis

SIMILITUDES Y DIFERENCIAS CON LA CUENCA MATANZA-RIACHUELO [ 9 ] que se hubieran producido; que se ordene elaborar de un nuevo programa de actuación en materia de urbanización, regularización e integración socio urbana de villas y asentamientos que asegure los derechos de las personas afectadas; que se ordene la revisión de los planes directores de las empresas concesionarias de los servicios de agua y cloacas, con el objeto de garantizar que dichas redes se extiendan en primer lugar hacia los sectores de la población en situación de mayor vulnerabilidad; que se ordene a ACUMAR la modificación de la Resolución 1/2007 sobre los contaminantes que pueden contener los efluentes líquidos; que se ordene realizar un censo de fuentes de emisiones gaseosas y mantenerlo actualizado; que se ordene promover una regulación sectorial para las industrias, con metas progresivas para la reducción de cargas contaminantes; y que se ordene inventariar los pasivos ambientales, mapearlos y categorizarlos por urgencia de acuerdo a los daños que estén provocando al ambiente y por la cercanía con poblaciones. Este cuerpo colegiado, que debería estar encabezado por el Defensor del Pueblo de la Nación -cargo que se encuentra vacante desde el año 2009- manifiesta sus observaciones críticas sobre la gestión de la ACUMAR en audiencias públicas que la CSJN convoca año tras año sin consecuencias observables. Y lo hace con dos grandes ausentes: la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos y la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires, ambas instituciones con injerencia en la problemática, ya que la Cuenca Matanza-Riachuelo involucra sus áreas geográficas de incumbencia y donde deben velar por los derechos vulnerados de la población. El cuerpo colegiado igualmente se expresa, representantes de la sociedad civil participan, la ACUMAR exhibe la pobreza de sus resultados y los medios de comunicación reflejan críticamente la situación. Luego la CSJN da a conocer resoluciones críticas, como la reciente del 12 de abril de 2018, sin que la situación se modifique. Si bien es cierto que las sucesivas gestiones de la ACUMAR no han cumplido el mandato de la sentencia de nuestro máximo tribunal, no es menos cierto que los controles de la CSJN son demasiado espaciados para una tarea tan compleja como el caso Matanza-Riachuelo y carecen de consecuencias en términos de gestión pública. A su vez, y a pesar de la complejidad institucional y ambiental del caso, la Corte Suprema hasta ahora no ha escuchado ni convocado a otros actores que podrían colaborar con el cumplimiento de sus propias e indiscutibles mandas de una sentencia que hizo historia. Parece necesario estudiar nuevas alternativas que contribuyan al desarrollo de políticas públicas que lleven soluciones a los ocho millones de ciudadanos afectados por la catástrofe ambiental de la Cuenca Matanza-Riachuelo, para así cuidar la casa y la salud de todos.

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